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El Síndrome de las Black Christmas, un enemigo de nuestra salud que perdura tras las navidades

Es de sobra conocido el progresivo deterioro del estado de ánimo, además de un repunte del estrés y la ansiedad, que sufrimos durante la época otoñal. Esta bajada anímica puede deteriorar de forma significativa la calidad de vida y la salud de las personas que la sufren, siendo el desorden biológico provocado por el cambio horario y la disminución progresiva de las horas de luz solar, algunos de los factores desencadenantes de este problema.  Inevitablemente, en la mayoría de los casos este problema se canaliza a través de una alimentación inadecuada.

Pero además de las complicaciones que pueden generar en nuestro organismo los meses inmediatamente posteriores al verano, las últimas investigaciones de Grupo NC Salud apuntan a unas consecuencias similares para la salud al que se denomina como “Síndrome de las Black Christmas”. Este problema comienza al inicio del mes de diciembre y se prolonga hasta mediados de enero, teniendo como principal característica el aumento del pico de estrés y de ansiedad en numerosos pacientes.

Las principales causas de este síndrome las encontramos en una apretadísima agenda de compromisos sociales y laborales no del todo deseables, el exceso de compras realizadas bajo la presión que ejercen las potentes y limitadas ofertas heredadas de otros países (“Black Friday”, “Cyber Week”, etc), la temida organización de los viajes navideños y eventos familiares, la falta de descanso nocturno y, por último, los excesos dietéticos derivados de todos los anteriores.

Cómo repercute en la alimentación 

En este sentido, y tal y como ocurre en las épocas otoñales, el “Síndrome de las Black Christmas” repercute en la alimentación. Y es que existe una relación muy estrecha entre el estrés, la ansiedad y la privación del sueño, con el consumo desmesurado de alimentos hipercalóricos que, como demuestran diversos estudios científicos, palían momentáneamente la sensación de ansiedad. Esto se debe a una activación de nuestro sistema de recompensa neurológico, para posteriormente agravarla, provocando un exceso de peso y grasa corporal que incrementa el decaimiento anímico, la sensación de culpa y la ansiedad.

Para prevenir este tipo de situaciones, existen varias medidas que podemos llevar a cabo en nuestro día a día y que nos ayudarán a sentirnos mejor. Darle a la alimentación y a la actividad física la importancia que se merece nos puede ayudar a llevar una vida mucho más saludable.

Uno de los factores fundamentales que influyen positivamente es tener una planificación anticipada de nuestras actividades navideñas, lo que hará que podamos adaptarla a nuestros deseos y necesidades reales. De esta forma, dejamos el menor lugar posible a la improvisación para poder tener un mayor control de nuestro organismo.

Un aumento de la actividad física que realizamos es otra de las mejoras que podemos incorporar a nuestra rutina diaria. Con ello conseguiremos eliminar fisiológicamente aquellas sustancias que nuestro cuerpo segrega ante situaciones de estrés como las que se dan habitualmente en Navidad y los días posteriores.

Otra de las medidas que podemos tomar para mejorar esta situación es tener una correcta rutina del sueño. En relación al abuso de alimentos hipercalóricos, nos permitirá evitar al día siguiente el consumo extra de un promedio de 385 calorías. Como beneficio añadido, dormir una cantidad de horas adecuada nos permite reducir el riesgo de tener problemas graves de salud, como diabetes y enfermedades del corazón.

Además de todos estos cambios en nuestra rutina, es muy recomendable incorporar a nuestra dieta diaria alimentos o complementos alimenticios ricos en triptófano y magnesio. Éstos han demostrado contribuir al mantenimiento del bienestar psicológico, mejorar el estado anímico y la calidad del sueño, así como reducir el estrés y la ansiedad. En cuanto al aporte de triptófano, favorece la presencia de este aminoácido frente a sus competidores, y por lo tanto mejora la síntesis de serotonina, un neurotransmisor conocido comúnmente como la hormona de la felicidad. Por su parte, el magnesio ejerce su acción de varias formas, evitando la hiperexcitabilidad de las neuronas, regulando los mecanismos de respuesta ante el estrés y mejorando el sueño.

Todos estos pequeños cambios harán que las fiestas no repercutan en nuestra salud y que nuestra vuelta a la rutina tras el periodo vacacional sea mucho más llevadera.

Dr. Fernández, Director Médico

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