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Planta cara a los resfriados con una buena alimentación

Llena tu nevera de alimentos anticatarro.

La bajada de las temperaturas está a la vuelta de la esquina y, con ella, la amenaza de los temidos catarros es cada vez más latente. ¿Cuáles son nuestros aliados para mantenernos firmes frente a los virus que acechan?

Toma nota y llena tu nevera de los siguientes alimentos:

Folatos o vitamina B9.
Sin suficiente ácido fólico nuestras defensas encuentran dificultades para multiplicarse por lo que las células del sistema inmunológico disminuyen y su capacidad de respuesta a una infección empeora. Los alimentos que nos pueden aportan más cantidad de vitamina B9 son
las habas, las judías, los altramuces, las pipas de girasol, la col, la espinaca, los berros, las endivias, los espárragos, la escarola, etc.

Vitaminas B6 y B12.
La presencia de vitamina B6 es necesaria para el proceso de formación de anticuerpos en nuestro organismo. Estados deficitarios de vitamina B6 se asocian a una reducción en la proliferación linfocitaria y de anticuerpos. Algunos alimentos que nos aportan vitamina B6 son los arenques salados, los pistachos, los boquerones, las pipas de girasol, el hígado, el sésamo, el salmón, las nueces, las lentejas.
La vitamina B12 es esencial para la formación no sólo de anticuerpos, sino también de células del sistema inmunológico, en concreto con la vitamina B6 y el folato. La aportan alimentos como el hígado, las sardinas, los bígaros, las ostras, los mejillones o el jamón serrano.

Vitamina C.
Los valores alterados de los parámetros inmunológicos que se observan en personas con un bajo nivel de vitamina C, personas ancianas, personas expuestas a tóxicos y con actividad física severa se restauran cuando se suplementan con vitamina C. Está presente en el pimiento, la papaya, las fresas, los berros, el kiwi, la naranja, la col, el brécol…

Hierro.
Juega un papel importante en nuestra inmunidad a través de los linfocitos (células fundamentales del sistema inmunológico). De hecho, un bajo nivel de hierro reduce el número de linfocitos presentes en nuestra sangre. Las almejas, los berberechos, las chirlas, el hígado, las lentejas, las judías o los garbanzos, son algunos ejemplos de fuentes de hierro.

Zinc y selenio.
El déficit de zinc está asociado con una disfunción en casi todos los aspectos del sistema inmunitario: reducción en el número de linfocitos, atrofia del timo (órgano especializado del sistema inmunológico), decrece la respuesta inmunológica ante posibles agentes extraños. El déficit de zinc nos hace más susceptibles a infecciones. La suplementación con zinc ha demostrado mejorar la respuesta inmunológica a infecciones víricas y bacterianas. Las ostras, el queso, las pipas de calabaza, los piñones, las pipas de girasol, los anacardos, los altramuces, la ternera o la avena, son alimentos ricos en zinc.
Se ha demostrado que la suplementación con selenio estimula la proliferación de linfocitos, mejora su respuesta a agentes infecciosos o extraños para nuestro organismo, mejora la habilidad para destruir células infectadas de nuestro organismo y células tumorales. Algunos alimentos que aportan selenio son el atún, la sepia, el bonito, los mejillones, el mero, las pipas de girasol, el sésamo, las sardinas, el pez espada, el jamón, los anacardos o el pan.

Marta Gámez

Directora Técnica de Grupo NC Salud

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