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Un minuto en la boca y toda la vida en las caderas: Los atracones nos pasan factura a largo plazo.

Investigadores descubrieron que incluso un corto periodo de cuatro semanas de sobrealimentación y falta de ejercicio puede tener efectos a largo plazo sobre el peso y el índice de grasa corporal de un individuo, aunque luego se ponga a dieta. Esta es la conclusión de un estudio realizado un equipo de investigadores de la Universidad sueca de Linköping.

Los investigadores redujeron la actividad física de 18 individuos al tiempo que aumentaron en un 70% su ingesta de calorías durante cuatro semanas, mientras otro grupo de control comió y se ejercitó con normalidad.

Los participantes del grupo experimental ganaron una media de 6,4 kilos, que consiguieron perder en su mayoría en los seis meses siguientes. Pero un año más tarde su índice de grasa corporal era mayor que al inicio del experimento y las diferencias eran aún más significativas dos años y medio después.

La diferencia de peso a largo plazo sugiere que hay un efecto prolongado sobre la masa de grasa después de un corto período de consumo excesivo de comida y de mínimo ejercicio.

El estudio demuestra que incluso un breve tiempo de sobrealimentación y falta de ejercicio puede cambiar la fisiología de un individuo y hacer que sea más difícil bajar de peso y mantenerlo luego.

Pequeños cambios en la alimentación pueden tener efectos prolongados sobre la salud, así que debemos tener mucho cuidado con los atracones ocasionales y las temporadas en las que nos pasamos con la dieta.

Fuente: Abc.es

Opinión de la experta (Marta Gamez): los resultados de este estudio son muy llamativos. Sin embargo, en estos casos hay que saber darle a estos datos la importancia que se merecen, ni más ni menos. Lo que nos indica este estudio es que debemos ser sensatos a la hora de comer, pero también hay que tener presente que no debemos llegar a obsesionarnos. Nuestros patrones alimentarios pueden variar según la época, de tal forma que se equilibran y solemos mantener un peso medio con ligeras variaciones.

Cuando comemos más y hacemos menos actividad física, debemos ser conscientes de cómo aumenta nuestro peso y grasa corporal y comenzar a planificar nuestra alimentación diaria para frenar y reducir el peso. La mejor manera es hacerlo con un nutricionista que pueda adaptar nuestra alimentación para evitar que pasemos hambre y perder peso de forma efectiva y saludable.

 

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Marta Gámez

Directora Técnica de Grupo NC Salud